24.11.15

EL MILAGRO DE LOURDES


Cuando llega el diagnostico te sientes perdido y asustado. Momentos de tanta incertidumbre vital que te superan, por momentos te acobardan y paralizan, a veces solo sientes ganas de escapar, de huir o esconderte en ninguna parte, salir corriendo.

Procura que dure poco tiempo, porque tienes que ponerte las pilas. Es de vital importancia que te pongas en marcha y manos a la obra lo antes posible.

Aprietas los dientes y con más miedo que vergüenza te lanzas a la aventura de vivir de otra manera.

Ahora cuando recuerdo aquellos momentos, en ocasiones, me gustaría poder tener una conversación conmigo misma a lo Marty McFly regresando del futuro.

He pensado muchas veces que me diría a mi misma en aquellos difíciles momentos y todavía no estoy segura.

Quizás solo me diría “calma, disfruta de estos años, porque se irán y no volverás a tener la oportunidad de disfrutarlos, y créeme aunque ahora no lo creas echaras muchas cosas de menos, otras las recordarás con amargura, y otras celebrarás que hayan pasado ya, pero de todas aprenderás, todas te harán crecer. Lo estás haciendo muy bien”.

Pero la mejor noticia que me gustaría darme es que no estaremos solos.

A nuestra vida llego un día el autismo, y trajo muchas cosas. Algunas difíciles y otras muy satisfactorias. Pero una de las mejores cosas que nos dio fue conocerla y que pasara a formar parte de nuestra familia.

Recuerdo perfectamente el primer día que la vi. Yo estaba tremendamente asustada porque mi hijo comenzaba la escolarización, temblaba literalmente de miedo. Recuerdo su voz, sus gestos, su calma y su sonrisa quedaron grabados en mi mente como un mantra.

Desde aquel día un hada de cabellos dorados nos acompaña a toda la familia.

Lourdes a cambiado nuestra vida, y lo ha hecho formando parte de ella.

Nadie interviene en tu vida desde un despacho o detrás de una mesa. Quien quiere peces… ya se sabe, tiene que mojarse su parte más noble.

Lourdes se ha inmerso en nuestra familia como parte de ella, nos ha enseñado a todos, nos ha guiado, apoyado y confortado. Nos acompaña a diario en una aventura de la que ella también es protagonista con nuestra familia porque como digo forma parte de ella.

Lourdes es una profesional, una profesional como la copa de un pino, las habrá iguales pero para nosotros no mejores, porque ella es la “nuestra”.

Sea en la disciplina que sea, no hay fortuna mayor para una familia que encontrar un profesional aliado, que combata contigo, que confíe en tus posibilidades, que crea que puedes conseguir lo que te propongas, que te de las herramientas adecuadas para trabajar y conseguir retos.

Lourdes es la nuestra, es nuestro milagro.

Muchos te contarán historias de terror, te desilusionarán, te herirán en lo más profundo de tu esperanza, sentirás a veces el uso y el abuso, puede que hasta huelas la espalda de aquellos a los que creías en tu lucha, puede que haya días teñidos de discriminación y palabras incisivas.

Pero en este mar de miedos y batallas perdidas, existen botes salvavidas salpicados por el mar helado. Cuando encuentres uno aférrate a él con fuerza porque lo necesitaras para el viaje.

Un profesional, trabaja. Parece obvio pero no lo es.

Todos trabajamos para nuestro sustento y con un poco de suerte para nuestra calidad de vida. Trabajamos por un sueldo. Todos.

Los profesionales que trabajan con las personas con autismo, también. Son trabajadores, no esperes de ellos jornadas de 24 horas. Esas las tenemos los padres.

Pero hay personas, sí personas, que trabajan con pasión y además le pagan. Personas que te sienten como parte de su vida y la cambian para siempre.

Personas que miran a cada uno como único, que en momentos de ocio se acuerdan de ti y te comentan cuanto te han echo de menos, que pasan de intervenir a quererte, que tienen tiempo para escucharte, que se preocupan por cómo y qué ocurre fuera del trabajo.

Nosotros hemos tenido la suerte de encontrar una persona. Lourdes no es nuestra profesional, Lourdes es nuestra persona.

Ella lucha a nuestro lado, nos sabe capaces, nos alienta y nos corrige. Se ocupa y se preocupa, nos pone en la verdad, nos escucha y nos siente.

Hemos conseguido muchas cimas juntos, pero ella sola ha conseguido ser nuestra familia, confiando en nosotros, celebrando los éxitos, construyendo el futuro, forjando nuestra autoestima y trabajando, trabajando y trabajando. En horario lectivo y en festivo, porque también ha festejado con nosotros el fruto de nuestro trabajo.

Lo que nos está pasando no es un milagro, el milagro es haberla conocido.

El milagro es tener a tu persona, si la encuentras no la dejes ir nunca, aunque ya no trabaje contigo, ni viva en tu ciudad, ni la tengas cerca, no la dejes salir de tu vida nunca.

Y si tienes cerca a tu persona, disfrútala, no desaproveches ni un solo momento para decirle que la quieres y que es tu milagro.

Si eres un profesional,  sube un peldaño y conviértete en la persona de una familia, es el Cum laude de una carrera y no todos lo alcanzan, pero si lo intentas serás capaz, las familias estamos deseando que lleguéis a nuestras vidas.

Lourdes Pérez-Roldán eres nuestra persona, te queremos. Nunca dejes de ser nuestro milagro. 


2 comentarios:

  1. Oleeeeeeeeeeeeee y oleeeeeeeeeeeee por Lourdes y por vosotros que os lo merecéis muchísimo.Un besazo enorme familia.

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  2. Sois un ejemplo a seguir, vosotros como familia y Lourdes como profesional. Un abrazo fuerte

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